¿Te acuerdas cuándo fue la última vez que cambiaste tu cepillo de dientes? La mayoría de las personas no tiene idea. Probablemente sea cosa de mirar el estado en el que se encuentra para darnos cuenta que fue hace mucho.

Si bien, los expertos aconsejan cambiarlo cada tres meses (ya que de lo contrario, el desgaste hace menos efectivo el cepillado), esto nos lleva a una pregunta aún más compleja… ¿Cuál es el cepillo ideal para mi? ¿el más bonito? ¿el más barato? ¿el que me es más cómodo sin importar lo duro o suave que sea? Las miles de opciones que ofrecen los supermercados (y la diferencia de precio entre ellos) de seguro no lo hacen más fácil.

1. Evita los cepillos de cerdas muy duras ya que pueden dañar las encías y el esmalte, lo que puede aumentar la sensibilidad dental al frío y al calor.
2. Elige un cepillo de cabeza pequeña o mediana, ya que te permitirá llegar con más facilidad a los rincones de la boca.
3. Los cepillos con cabezales de goma pueden resultar muy útiles para limpiar la lengua y los costados de la boca sin dañarlas. Sin embargo, puede cumplirse la misma función con el cepillo, haciéndolo suavemente.
4. Con respecto a la forma de la cabeza (rectangular u ovalada), modelo de las cerdas (onduladas, entrelazadas, etc.), mango y cuello del cepillo (antideslizante, flexible) y otras novedades que constantemente están estrenando las compañías dentales, elige el modelo que se adapte mejor a tu boca. Existen tantos modelos diferentes como dentaduras.

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