Desde niños, escuchando todo tipo de historias relacionadas a las muelas del juicio: que son terriblemente dolorosas al salir y más aún al ser extraídas; que llegan a “enchuecar” nuestros dientes, que no sirven para nada, etc.

Sin embargo, la mayoría de estas declaraciones suelen ser infundadas o estar obsoletas, gracias al avance de la tecnología. A continuación, revisamos algunos de los principales mitos respecto a la aparición de los terceros molares:

-”Siempre deben extraerse”: si las muelas del juicio surgen en una posición correcta (sin comprometer otros dientes) y el paciente tiene acceso para poder cepillarlas de manera adecuada, no sería necesario extraerlas.

– “A más edad, más complicada es la extracción”: la complejidad del procedimiento y la edad del paciente no tienen relación directa. Más que un tema etario, la dificultad radica principalmente en la posición de la pieza dentro del hueso, y la vinculación con el conducto del nervio dentario inferior.

– “Su aparición empuja los otros dientes hasta montarlos”: si la muela viene en un posición correcta, no debería causar un impacto visual en el resto de los dientes.

– “cuando salen, causa dolor”: la irrupción de las muelas del juicio viene acompañada de la ruptura de la encía, lo que produce cierto dolor, pero generalmente es leve. Lo que duele, realmente, es cuando la encía se infecta, pero esto puede prevenirse con una higiene adecuada.

– “No sirven de nada”: estas muelas muchas veces surgen en correcta posición y, si al masticar hace contacto con otro molar, tienen la misma funcionalidad que cualquier otra muela.

De todas formas, cabe mencionar que no todas las personas tienen muelas del juicio, ya que, en muchos casos, estas quedan retenidas en los maxilares y nunca llegan a asomarse.

¿Problemas con tus muelas del juicio?